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  •   8 min lectura

Acompáñanos en esta ruta por las mejores calas de la Costa Brava y, por supuesto, por los pueblos más bonitos del litoral de Girona. Un viaje que te recomendamos hacer en coche y a tu propio ritmo. Nuestro recorrido será de sur a norte, empezando por Tossa de Mar, el pueblo más cercano a Barcelona y terminaremos en El Port de la Selva, situado casi en la frontera con Francia. Pasando por lugares míticos de la costa catalana como Calella de Palafrugell, Begur o Cadaqués, entre otros. 

¿Tienes ganas de bañarte en las aguas cristalinas de la Costa Brava? ¡Abróchate el cinturón porque empezamos!



1. Tossa de Mar y Cala Futadera

¿Has oído hablar de Tossa de Mar? Es uno de los pueblos más bonitos de la Costa Brava, cuyo principal atractivo es la Vila Vella. Así es como se conoce el casco antiguo de Tossa, que está amurallado, siendo el único pueblo costero fortificado que se conserva en Cataluña. Además, la muralla se conserva casi en su totalidad, con cuatro torreones y tres torres, la más famosa de las cuales es la Torre d’en Joanàs. Esta última preside la bahía de Tossa y es una de las fotos más típicas del pueblo. Como imaginarás, una de las mejores cosas que hacer es subir por la muralla hasta la torre y contemplar las espectaculares vistas sobre el mar en el mirador de la cima. Además, dando un paseo por la Vila Vella, encontrarás una estatua de Ava Gardner. La actriz norteamericana rodó aquí escenas de la película Pandora y el holadés errante en 1950.

Platja Gran de Tossa de Mar con muralla y Torre al fondo en la Costa Brava, Girona

Junto al casco antiguo podrás bañarte en la extensa Platja Gran de Tossa o, si lo prefieres, en la Cala Codolar, bajo la Torre del Homenaje. Pero no puedes irte de este lugar sin visitar la Cala Futadera, situada en la carretera entre Tossa de Mar y el vecino Sant Feliu de Guíxols. Su entorno es completamente virgen, por eso se considera una de las mejores calas de la Costa Brava. Eso sí, no es apta para personas con vértigo, ya que para acceder a ella deberás descender 300 escalones bastante empinados. Te aseguramos que sus aguas cristalinas y los bosques de pinos que la rodean merecen la pena. Si tienes tiempo, la Cala Giverola, ubicada justo antes de llegar a la Cala Futadera en dirección Sant Feliu, es otra de las más famosas de la zona.

2. Sant Feliu de Guíxols y Cala Ametller

A poco más de 100 kilómetros al norte de Barcelona se encuentra Sant Feliu de Guíxols, tradicionalmente considerado como la capital o el centro de la Costa Brava. Es el mayor en población de todos los pueblos que mencionaremos en este artículo, pero no por ello tiene menos encanto. Te sugerimos visitar lugares emblemáticos como el Monestir de Sant Feliu, del orden benedictino y construido en el siglo X. Así como el Casino de la Constancia, diseñado por el arquitecto modernista General Guitart y reconocible por su llamativa fachada amarilla. Recorre el Paseo Marítimo y llega hasta el final del muelle o báñate en la extensa playa de la Bahía de Sant Feliu.

Pinos en la Cala Ametller en Sant Feliu de Guíxols,

Además de la playa urbana delante del Paseo Marítimo, esta población tiene en su término municipal algunas de las calas más bonitas de la Costa Brava. La principal es la Cala Ametller, situada a los pies del Camí de Ronda, concretamente entre el núcleo de Sant Feliu y la Platja de Sant Pol, que colinda con el municipio de S’Agaró. Si quieres ver como es una típica cala rocosa de la costa brava, debes visitar la Cala Ametller. De hecho, verás formaciones rocosas que sobresalen del agua, poco profunda, lo que la convierte en un buen lugar para practicar snorkel. Otras playas populares en Sant Feliu son la Cala Jonca, Cala Maset y Sa Caleta.

3. Platja d’Aro y Cala del Senyor Ramon

Platja d’Aro es uno de los lugares más turísticos que visitar en la Costa Brava junto con Lloret de Mar. Sin embargo, te contamos por qué tiene que estar en tu ruta. Oficialmente conocido como Castell i Platja d’Aro, se compone de dos núcleos, el primero es el pueblo medieval de Castell d’Aro, donde visitar el Castillo de Benedormiens i la Iglesia de Santa María. El segundo núcleo es el de playa, donde podrás disfrutar de la Platja Gran de Platja d’Aro. Con todos los servicios de ocio al alcance, es un gran destino de turismo familiar.

Bañistas en el arenal de la cala del Senyor Ramon en Santa Cristina d'Aro, Costa Brava

Por otro lado, si buscas tranquilidad, la Cala del Senyor Ramon es una de las mejores calas de la Costa Brava y pertenece al vecino municipio de Santa Cristina d’Aro. Tiene todos los encantos de una cala, por sus acantilados y aguas transparentes, pero con la ventaja de poseer un arenal extenso para ser una cala, de unos 350 metros. Es una de las playas menos frecuentadas de la zona, ya que para llegar hasta ella hay que aparcar el coche y andar por una pasarela de madera a través del pinar que la rodea. Por otro lado, debes  saber que  cuenta con algunos servicios esenciales como duchas o chiringuito.

4. Calella de Palafrugell y sus calas

¿Sabías que el cantautor Joan Manel Serrat se inspiró en Calella de Palafrugell para componer su canción Nací en el Mediterráneo? Esta pintoresca villa de pescadores es uno de los mejores lugares que visitar en la Costa Brava. El casco histórico formado callejuelas de casas blancas desemboca en la Platja de Port Bo. También conocida como playa de las barcas, donde disparar una de las fotos más típicas de Calella y darte un buen baño. Más espaciosa es la Platja del Canadell, famosa por las puertas de colores de los antiguos porches donde los pescadores guardaban sus barcas. Además, cerca de Calella encontrarás muchas pequeñas calas de aguas turquesas que merecen la pena como El Golfet o La Platgeta.

Casas blancas del casco de Calella de Palafrugell con la Platja del Port Po delante, en Girona

No te vayas del pueblo sin acércate hasta la Punta dels Burricaires, el mirador con las mejores vistas sobre Calella de Palafrugell, desde donde contemplar la imagen de postal de Platja de Port bo rodeado de las casitas del centro. También puedes recorrer el Camí de Ronda durante un kilómetro y medio para llegar hasta la vecina localidad de Llafranc.



5. Begur y Cala Illa Roja

En tu ruta en coche por la Costa Brava no puede faltar Begur, uno de los pueblos más bonitos del litoral de Girona. A diferencia de Calella de Palafrugell, el casco antiguo se sitúa en el interior, a unos cinco kilómetros del mar. Lo mejor que hacer en Begur es visitar el Castillo, ubicado en lo alto de la colina que corona el pueblo. Aunque sufrió daños en sucesivas guerras, la base de la fortificación, construida en el siglo XVI, todavía se conserva. Puedes subir a pie o en coche, en cualquier caso tendrás unas vistas sin parangón sobre el mar y sobre la comarca del Baix Empordà. Después de la visita, pasea por las calles de piedra del centro histórico y tómate algo en uno de los bares de la plaza que rodea la Iglesia de Sant Pere de Begur.

Islote rojizo de la Cala Illa Roja, una de las mejores calas de la Costa Brava situada en Begur, Girona

La costa del término municipal de Begur cuenta con unas ocho playas, algunas valoradas como las mejores calas de la Costa Brava. Hablamos de Cala Illa Roja y de Platja Fonda. La primera se sitúa en la frontera con el pueblo vecino de Pals y está presidida por un gran peñón de color rojizo, de ahí su nombre. La flanquea una pared de roca natural por encima de la cual pasa el Camí de Ronda. Cala Illa Roja es conocida por ser una playa nudista en un entorno natural excepcional. Por su parte, Platja Fonda es una de las calas más tranquilas y con menos aglomeraciones de Begur. En parte por su difícil acceso, a través de una larga escalera que te dejará sobre su oscura arena de gravilla. Está protegida por un alto acantilado que proyecta sombra sobre la playa, especialmente al atardecer. Una vez hayas estado en Illa  Roja y Platja Fonda, no te pierdas otras calas como Aiguablava, Sa Tuna, Aiguafreda o Sa Riera. ¿Con cuál te quedas?



6. L’Escala y Cala Montgó 

¿Has probado las famosas anchoas de L’Escala? Son el producto estrella de este pueblo de la Costa Brava y poseen denominación de origen. Las podrás degustar en todos los restaurantes y comprarlas en salazón como regalo de viaje. El centro antiguo de L’Escala se articula alrededor de la Platja de l’Escala y de la vecina playa Port d’en Perris. Ambas son playas urbanas ideales para disfrutar sin tener que salir del pueblo, ni coger el coche. Además, sus aguas profundas esconden una gran vida marina. No puede faltar un paseo por el centro del pueblo, siempre lleno de vida, con final en La Punta, donde admirar las vistas sobre el mar. Una vez hayas disfrutado de L’Escala, puedes ir andando hasta la  villa medieval de Sant Martí d’Empúries, que conserva su antigua muralla.

Playa central de L'Escala con bañistas y edificios del casco antiguo del pueblo, en Girona

No puedes irte de l’Escala sin pasar al menos un día en Cala Montgó. Esta posee un extenso arenal y sus aguas son tranquilas gracias a la protección de acantilados calcáreos. Además, alrededor hay diversos restaurantes que, sin estar masificados, ofrecen opciones variadas para comer. Por otro lado, Cala Montgó es un buen lugar para practicar kayak o paddle surf y remar hasta los acantilados para explorar sus pequeñas cuevas. Desde L’Escala también puedes hacer una excursión en barco hasta las Illes Medes, que se encuentran al sur, enfrente del municipio de L’Estartit. Un plan especialmente recomendado para familias, ya que muchos de estos barcos tienen fondo acristalado para que los más pequeños puedan ver la fauna marina que habita la Costa Brava.

7. Cadaqués y Cala Sa Conca

Sin duda habrás oído hablar de Cadaqués, uno de los pueblos más bonitos de la Costa Brava, y de los más visitados de Cataluña. Situado en el Cap de Creus, su casco antiguo se vertebra alrededor de la Platja Gran de Cadaqués. Esta es la estampa más conocida del pueblo, casas blancas apiñadas alrededor de la playa central. Pasear por sus calles de piedra con paredes blancas y balcones llenos de flores es uno de sus grandes atractivos. Así como comer un delicioso suquet de peix en el Paseo Marítimo, el plato tradicional del lugar. Otro imprescindible que hacer en Cadaqués es acercarse a Portlligat para visitar la casa de Salvador Dalí. En ella el pintor residió durante gran parte de su vida y se conserva prácticamente como lo dejó su musa Gala al morir. Si después de la visita te has quedado con ganas de ver más obras del artista surrealista, no te pierdas el Museo Dalí en Figueres, a unos 35 kilómetros de Cadaqués.

Panorámica de Cadaqués, uno de los pueblos más bonitos de la Costa Brava, en Girona

¿Sabías que, a parte de la Platja Gran, en Cadaqués podrás disfrutar de más de veinte de las mejores calas de la Costa Brava? Una de las más populares es Cala Sa Conca, donde desde 1970 se celebra el Festival de la Música Internacional de Cadaqués. Se trata de una cala de rocas, con poca arena y aguas de gran profundidad, también conocida por ser una cala nudista. Otras playas que merecen la pena son la Cala Fredosa, pequeña pero un paisaje increíble, la Cala Nans, que se conserva casi virgen, o la Cala S’Alqueria petita, ideal para practicar submarinismo.



8. El Port de la Selva y Cala Tamariua

A 20 kilómetros de la frontera con Francia, también en el Cap de Creus, se encuentra El Port de la Selva. Este es el último de los pueblos costeros del litoral de Girona que mencionamos en este artículo, aunque hay muchos más que merecen una visita. El Port de la Selva es un municipio tranquilo en el que destaca la iglesia de Santa Maria de les Neus y la playa central llena de pequeñas embarcaciones pesqueras. Dentro del término municipal de El Port de la Selva se ubica una de las joyas medievales de la Costa Brava, el Monestir de Sant Pere de Rodes. Visita este monasterio benedictino de estilo románico construido entre los siglos IX y X y que conserva claustro, iglesia y dependencias monacales. También en la Serra de Rodes se encuentran los restos del Castell de Verdera, al que solo se puede acceder a pie.

Vista desde la montaña de la Cala Tamariua en El Port de la Selva, Girona

A la hora de tomar un baño o disfrutar del sol, el Port de la Selva tiene muchas calas y playas donde escoger dentro del Parque Natural de Cap de Creus. Una de las más conocidas es la Cala Tamariua, llamada así por los árboles de tamarindo que crecen en sus márgenes. Lo mejor de esta cala es que puedes llegar a ella andando un kilómetro desde el centro del pueblo. Durante el paseo podrás disfrutar de fantásticas vistas sobre la misma cala y el contraste de sus aguas turquesas con las rocas. Tampoco te pierdas la Cala Fornells, poco concurrida y con guijarros blancos en lugar de arena. ¿Vamos al agua?



En este artículo hemos hablado sobre ocho de los mejores pueblos y calas de la Costa Brava, pero hay muchos más como Sant Antoni de Calonge, S’Agaró, Llançà o Tamariu, entre otros. ¡Planea ya tu ruta en coche por la Costa Brava y disfruta del litoral de Girona!



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