La Cisterna Basílica, o Yerebatan Sarayı (Palacio Sumergido) en turco, es una de las mayores y más fascinantes cisternas antiguas construidas bajo la ciudad de Estambul, Turquía. Se construyó en el año 532 d.C. durante el reinado del emperador bizantino Justiniano I para asegurar el suministro de agua al Gran Palacio de Constantinopla y otros edificios cercanos, especialmente en caso de asedio. Este impresionante espacio subterráneo es famoso por su arquitectura bizantina, con 336 columnas de mármol que se elevan 9 metros de altura, y por las enigmáticas bases de columna con las cabezas de Medusa, ubicadas de forma inusual de lado o invertidas. Al visitarla, te sumergirás en un ambiente misterioso y fresco, con una iluminación tenue que resalta la belleza de sus columnas y el agua que aún cubre su base.
Para una estancia cómoda y cercana a la Cisterna Basílica en Estambul, considera alojarte en los barrios de Sultanahmet o Sirkeci. Estos distritos están en el corazón histórico, lo que te permite llegar a pie a la Cisterna Basílica y a muchos otros sitios de interés. Ambos ofrecen una amplia gama de alojamientos, desde hoteles boutique con encanto hasta opciones más tradicionales, ideales para quienes buscan sumergirse en la historia de la ciudad.
La Cisterna Basílica generalmente abre sus puertas a los visitantes desde las 9:00 hasta las 19:00 horas. Es recomendable llegar temprano por la mañana o al final de la tarde para evitar las horas de mayor afluencia. Actualmente no se ofrecen visitas guiadas oficiales en el interior de la cisterna, pero hay paneles informativos que proporcionan detalles sobre su historia y características. La Cisterna Basílica es accesible para sillas de ruedas, con rampas y ascensores disponibles para facilitar el acceso a todos los niveles.
La Cisterna Basílica es una de las mayores y más impresionantes cisternas subterráneas de Estambul. Tiene unas dimensiones de 140 metros de largo por 70 metros de ancho y puede almacenar hasta 80.000 metros cúbicos de agua. El techo está sostenido por 336 columnas de mármol de 9 metros de altura, dispuestas en 12 filas de 28 columnas cada una. Destacan las dos bases de columna que representan cabezas de Medusa, una de ellas invertida y la otra de lado, ubicadas en la esquina noroeste de la cisterna.
La construcción de la Cisterna Basílica, también conocida como "Palacio Sumergido", se remonta al siglo VI, durante el reinado del emperador bizantino Justiniano I. Su propósito principal era suministrar agua al Gran Palacio y otros edificios importantes de la ciudad. Se dice que el agua de la cisterna provenía del Bosque de Belgrado, a unos 19 kilómetros al norte de Estambul, a través de acueductos. La cisterna permaneció en uso durante siglos y fue restaurada en varias ocasiones. Una leyenda local cuenta que las lágrimas grabadas en algunas columnas simbolizan los cientos de esclavos que murieron durante su construcción.
Para obtener la información más reciente sobre horarios, accesibilidad y posibles cambios, se recomienda consultar el sitio web oficial de la Cisterna Basílica antes de tu visita.
Desde el Aeropuerto de Estambul (IST), la Cisterna Basílica se encuentra a unos 40 km. Puedes llegar en taxi, con un trayecto de aproximadamente 45-60 minutos según el tráfico, o utilizar el autobús Havaist hasta la plaza Sultanahmet y caminar 5 minutos. Para una opción más económica, el metro M11 te conecta con el centro, desde donde puedes hacer transbordo. Si llegas al Aeropuerto Sabiha Gökçen (SAW), a unos 45 km, los autobuses Havabus ofrecen rutas similares. En los alrededores, a pocos minutos a pie, puedes visitar Santa Sofía, la Mezquita Azul y el Palacio Topkapi, lo que permite combinar fácilmente varias atracciones en un mismo día.
Alojarse cerca de la Cisterna Basílica en Estambul te sitúa en el corazón histórico de la ciudad, facilitando el acceso a este emblemático sitio y a muchas otras atracciones. La zona es rica en historia y cultura, y es ideal para viajeros que buscan conectar profundamente con el patrimonio de Estambul. Es una ubicación conveniente tanto para quienes visitan por primera vez como para los que regresan, ya que permite explorar fácilmente a pie las atracciones principales.
