Volar es una de esas experiencias increíbles: en unas horas apareces en la otra punta del mapa dispuestos a vivir una aventura. Pero seamos sinceros, esa magia a veces se empaña un poco cuando compartes un espacio tan pequeño con tanta gente. Al final, los pequeños gestos son los que deciden si el trayecto es un trámite pesado o el mejor comienzo posible para tus vacaciones.
En eDreams hemos analizado qué opinan 9.000 viajeros de todo el mundo - poniendo la lupa en lo que pensamos en España - para entender cómo podemos hacer que el viaje sea mejor para todos.
Aquí tienes los 10 puntos clave para viajar con estilo, empatía y buen rollo:
El embarque es como una coreografía. Cuando fluye, da gusto ver cómo el avión se prepara para el despegue. Sin embargo, la realidad a veces se parece más a un atasco en hora punta. Al 32 % de los españoles viajeros nos desespera la lentitud de otros pasajeros al colocar sus maletas, una cifra que sube al 39 % en los mayores de 65 años, quienes valoran especialmente la eficiencia. Bloquear el pasillo para quitarse el abrigo o buscar los cascos en el fondo de la mochila cuando tienes a cincuenta personas detrás no es el mejor comienzo. La clave: Ten tus cosas listas y muévete con agilidad. Ayudar a que el avión despegue puntual es el primer regalo que le haces a tus compañeros de ruta.
¿Somos generosos? ¡Por supuesto! El 43 % de nosotros no duda en ayudar si ve a alguien sufriendo con una maleta pesada. Es ese primer contacto humano el que rompe el hielo y crea un ambiente agradable en la cabina. De hecho, un 35 % de los viajeros españoles afirma que lo hace de forma incondicional, simplemente por educación. La clave: Si ves a alguien apurado, ya sea una persona mayor, alguien con niños o simplemente alguien que no llega al estante, ofrécete. Ese pequeño esfuerzo por tu parte puede ser un alivio enorme para otro y establece un tono de amabilidad en toda la cabina.
El mítico '¿Le importaría cambiarme el sitio?' puede ser un momento tenso. Aunque la mayoría entendemos que alguien quiera sentarse con su pareja o sus hijos, al 12 % de los españoles esta pregunta les genera una incomodidad real. Muchos han pagado un extra por su asiento o lo han elegido meticulosamente por el espacio para las piernas. La clave: Si vas a pedir un cambio, asegúrate de que el trato sea justo: ofrece un asiento igual o mejor (cambiar un pasillo por otro pasillo es razonable; cambiar un medio por una ventana es un regalo). Y, sobre todo, si la respuesta es no, acéptalo con una sonrisa. Nadie está obligado a ceder su sitio, y la cortesía debe mantenerse pase lo que pase.
Ir en el asiento central tiene su mérito. En España somos de compartir: el 56 % prefiere repartirse los reposabrazos de forma civilizada,, una cifra que sube al 62 % en los mayores de 55 años. La clave: La etiqueta no escrita (pero universalmente aceptada por los viajeros expertos) dicta que el pasajero del medio, al no tener la pared de la ventana ni el desahogo del pasillo, merece la prioridad sobre los dos reposabrazos interiores. Cederle ese pequeño territorio es un gesto de auténtico 'pro' de los viajes que hace el trayecto del otro mucho más llevadero.
Es el tema estrella. Al 53 % de los viajeros les molesta que el de delante recline su asiento sin avisar o de forma brusca. La clave: Reclinar es un derecho, pero hacerlo con elegancia es un arte. Echa un vistazo atrás antes de darle al botón; si tu vecino está con el café o el portátil, un simple '¿Le molesta?' marca la diferencia entre un roce y un gesto de respeto.
En una cabina cerrada, los sentidos se agudizan. Para el 78 % de nosotros, el mal olor es lo que más nos saca de nuestras casillas. La clave: Mantén la armonía. Guarda el bocadillo de atún para la terminal y, por el bien de la fila, mantén los zapatos puestos. Tu burbuja personal te lo agradecerá.
Los jóvenes (18-24 años) son los más abiertos a charlar y conocer gente nueva (46 %). Pero a veces, lo que más necesitamos es silencio. La clave: Lee el ambiente. Una pequeña frase inicial te dirá si tienes al lado a un futuro amigo o a alguien que solo quiere dormir. Respetar el silencio ajeno es tan valioso como una buena conversación.
Cuando el avión toca tierra, parece que se da el pistoletazo de salida. Al 25 % de los españoles nos agobia ver a gente levantándose antes de tiempo. La clave: Relax. Salir por turnos es más rápido y mucho menos estresante. El destino no se va a mover de donde está.
Volar nos enseña que cada cultura es un mundo. Mientras que los italianos y portugueses son pura sociabilidad, otros prefieren su espacio vital intacto. La clave: Sé un camaleón. Observa a tu alrededor y adáptate. Una actitud abierta es el mejor pasaporte que puedes llevar.
Después de tantos datos, la lección es clara: los viajes son infinitamente mejores cuando somos considerados. Una actitud positiva tiene un efecto contagioso que mejora la experiencia de todo el pasaje. La clave: Ante la duda, elige ser amable. No solo harás que el viaje de los demás sea mejor, sino que tú llegarás a tu destino con una energía mucho más positiva.
Volar nos recuerda que, a pesar de nuestras diferencias, todos compartimos el mismo cielo y el mismo trayecto. No hace falta un manual de mil páginas, basta con un poco de sentido común y empatía. Porque el viaje de tus sueños no empieza cuando aterrizas, sino desde el momento en que decides ser un gran compañero de ruta.
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