Un viaje único en otoño
El otoño es una de las mejores épocas del año para visitar Extremadura y disfrutar de sus paisajes naturales, su cultura y su gastronomía. De norte a sur se suceden un sin fin de propuestas que combinan actividades en el campo, como rutas de senderismo y cicloturismo, degustaciones de productos de temporada, visitas culturales, música y otros planes.
Badajoz te invita a descubrir su esencia fronteriza, con una historia marcada por su cercanía con Portugal. Pasear por su Alcazaba, una de las más grandes de Europa, o recorrer su casco antiguo, es adentrarse en siglos de historia. El ambiente cálido de sus calles, la riqueza de su gastronomía y la hospitalidad de su gente hacen de esta ciudad un destino acogedor y auténtico. Además, su vida cultural y su entorno natural completan una experiencia única en el suroeste español.
Cáceres es una joya medieval declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Su casco antiguo, perfectamente conservado, te transporta a otra época con sus calles empedradas, palacios renacentistas y torres defensivas. Es un lugar donde la historia se respira en cada rincón, y la fusión de culturas —cristiana, judía y musulmana— ha dejado una huella fascinante. Además, su oferta gastronómica y cultural hacen de Cáceres un destino imprescindible.
Mérida, antigua capital de la Lusitania romana, es un tesoro arqueológico en pleno corazón de Extremadura. Su teatro y anfiteatro romanos, el Templo de Diana o el Puente sobre el Guadiana son solo algunos de los monumentos que revelan su glorioso pasado. Declarada Patrimonio de la Humanidad, ofrece una experiencia única para quienes aman la historia. A ello se suma una ciudad viva, con cultura, gastronomía y un encanto que une lo clásico con lo contemporáneo.
Plasencia, ubicada junto al río Jerte, es una ciudad amurallada que combina historia, naturaleza y vida local con un carácter vibrante. Su casco histórico alberga dos catedrales, plazas llenas de vida y palacios con siglos de historia. Es también puerta de entrada al norte de Extremadura, ideal para explorar el Valle del Jerte, La Vera o el Parque Nacional de Monfragüe. Plasencia cautiva por su autenticidad, su patrimonio y su cercanía a entornos naturales únicos.
Trujillo, cuna de conquistadores, destaca por su impresionante Plaza Mayor, presidida por la estatua ecuestre de Francisco Pizarro. Sus palacios, castillo medieval y casas señoriales narran una historia de poder y esplendor. El trazado de sus calles empedradas invita a perderse y descubrir rincones llenos de encanto. Además, su ubicación estratégica y su ambiente tranquilo lo convierten en un lugar ideal para disfrutar de la historia, la cultura y la belleza rural de Extremadura.
Zafra, situada al sur de Extremadura, es una ciudad con un rico patrimonio histórico y cultural. Conocida como "Sevilla la Chica", destaca por su arquitectura mudéjar y renacentista, visible en lugares como el Alcázar de los Duques de Feria y la Plaza Grande. Su casco antiguo, de calles empedradas y plazas porticadas, invita a pasear con calma. Además, Zafra es famosa por su Feria Internacional Ganadera, una de las más importantes de España. Rodeada de paisajes de dehesa, combina historia, tradición y vida rural, lo que la convierte en un destino atractivo para quienes buscan autenticidad y belleza en el corazón de Extremadura.